sábado, 1 de octubre de 2016

PRINCIPIOS 
DE LA 
MAGIA TANTRICA 
Parte 2
Rudra Amitabha Nath Bhairava


Las dos Operaciones de la Magia Tantrica: Invocación y Evocación.

En la invocación el mago tantrico busca la unión, principalmente a través de los procedimientos de Nyasa y Japa, y la comunión con la deidad escogida (a través del consumo de sustancias consagradas a la deidad, sustancias que deben estar en armonía además con la naturaleza de la deidad). Su fórmula es la de la copa-campana-gantha (shang en tibetano), la imaginación mágica a través de la cual se hace receptivo al dios o diosa adorados.

En la evocación, el espíritu evocado es “confinado” en un triángulo (en la Magia Occidental, veremos que en el Tantra es diferente) e incluso manifestado allí dentro para que el mago le ordene aquello que se desea. Su formula es la de la daga-phurba (kila en sánscrito) o vara-vajra (dorje en tibetano), la voluntad mágica con la que el mago tantrico debe mandar a las entidades.


La Fórmula de la Invocación.

En la Magia Occidental se ha vinculado la invocación a la “asunción de la forma de los Dioses”. Igualmente, en la Magia Tantrica, a través de Nysa, Mantra Japa, etc,... el sadhaka “asume” la forma del dios invocado, especialmente su Ishta Devata o Dios Personal, la expresión ideal de su propio Ser Espiritual. El Ishta Devata tantrico podría, por lo menos en este aspecto, asimilarse al Santo Angel Guardián de la magia ceremonial occidental. La invocación se da con “dioses”, fuerzas arquetípicas y creativas. La evocación con seres inferiores (también interpretados como aspectos de la propia psique del mago).

La riqueza de los símbolos de las deidades hindúes es vastísimo, y el sadhaka haría bien en estudiarlos detenidamente para el éxito en la Invocación. Un buen texto para este campo de investigación es “Dioses y Mitos de la India”, de Alain Danielou (editorial Atalanta). Cada emblema que exhibe un dios o diosa es indicador de sus atributos espirituales, y cada arma u objeto sostenido en sus manos, así como los gestos (Mudras) realizados, indican sus poderes que actúan de manera benéfica sobre el sadhaka.

La imagen del dios o diosa debe ser sostenida en la imaginación del sadhaka (practicante tantrico) de manera inalterable e ininterrumpida durante toda la operación, cosa que requiere bastante adiestramiento en la técnicas de concentración (Dharana) y meditación (Dhyana). Para lograr resultados en este entrenamiento de la imaginación, es muy aconsejable que el iniciado estudie y ponga en práctica diligentemente las lecciones llamadas “El Despertar del Smashan” en nuestra Orden Naga Kala Mandalam (El Círculo de la Serpiente Negra). La imagen debe permanecer ante el sadhaka resplandeciente, brillando con la intensidad de millones de soles, como dirían muchos textos tantricos, y con todos sus detalles, por lo que se hace necesario, de parte del sadhaka, de la memorización previa de la imagen del dios o diosa. La imagen debe sentirse plenamente vívida en la imaginación, y debe conmover emocionalmente al sadhaka. Si, por ejemplo, visualiza a Kali Devi, debe aparecer en su imaginación todo el sentimiento del Smashan (crematorio), de la diosa inspirando terror con su horrible carcajada, rodeada de bestias salvajes y espíritus maléficos, etc,... En resumen, el sadhaka debe sentir, con toda la intensidad de su corazón, que la divinidad está presente ante él o ella.

En el Tantra de nuestra Tradición, la evocación se inicia con la recitación del Gayatri-Mantra del dios o diosa en cuestión. El Gayatri-Mantra invoca la vibración particular de la deidad y la hace tomar forma en la sustancia sutil del plano astral. Esta imagen seguirá sosteniéndose y fortaleciéndose después a través de Nyasa y Mantra-Japa. Nyasa significa “colocar” y es un procedimiento especialmente tantrico por el que el sadhaka coloca, con determinados gestos de las manos (Mudras), determinados Mantras en distintas partes del cuerpo. Estos Mantras transmutan energéticamente con su vibración las distintas partes del cuerpo del sadhaka en los correspondientes miembros del cuerpo de la deidad. Mantra-Japa es la repetición continuada del Mantra, que no es sino la misma deidad en forma de sonido. Es vital que el sadhaka realice la práctica de Mantra-Japa meditando constantemente en que no existe ninguna diferencia esencial entre la deidad escogida (Devata), su Mantra, y el propio ser del sadhaka.

Con el desarrollo de la imaginación mágica a través de la visualización de la forma del dios o diosa, y el dinamismo otorgado a esta forma por el Mantra, el mismo cuerpo sutil del sadhaka irá gradualmente asumiendo la forma del Ishta-Devata, incluso fuera del campo ritual, hasta identificarse plenamente con sus poderes y cualidades. Este es un proceso verdaderamente alquímico, en el que el sadhaka es divinizado.

El mago tantrico es el canal a través del cual los dioses descienden al mundo y se comunican con los seres humanos. Hace “descender” la fuerza del dios o diosa y la “materializa” en una sustancia, que luego consume, transformándose y divinizándose a sí mismo. La ceremonia de Diksha (iniciación) y las consagraciones (Abhisekam) permiten esto mismo pero de manera directa de maestro a discípulo, sin el intermedio de sustancias materiales (o a veces usándolas como apoyo). También podría “impregnar” con la influencia del dios o diosa un talismán, yantra, etc,... para disponer de esa influencia incluso fuera del entorno ritual.

Aunque voy a dar ahora el proceso para la invocación de un Dios o Diosa, es importante una advertencia preliminar: es absolutamente necesario, primero, desterrar adecuadamente el área de la operación mágica. Esto, en la Magia Occidental, se realiza con rituales como el Ritual Menor de Destierro del Pentagrama, creando un círculo mágico de protección alrededor del mago. En la Magia Tantrica, este proceso de creación del círculo mágico se hace de dos maneras distintas:

1 Estableciendo un Kilana o Círculo Magico cuando el mago tantrico opera en un lugar exterior, como un crematorio-cementerio, espacio en la naturaleza, etc,... en el que se usan unos “clavos” llamados Kilas que son introducidos primero dentro del suelo para después hacer un círculo atando un cordón negro a través de ellos. Estos clavos especiales suelen llevar grabados los nombres de determinadas deidades tantricas que operan como Protectores durante el ritual.

2 Haciendo Nyasa y Digbandha cuando el mago tantrico se encuentra en un espacio interior como su propio templo dentro de su casa. Digbandha significa “atar las direcciones”, y lo que hace el mago es establecer un “círculo mágico astral” de protección, impenetrable a cualquier entidad indeseada. Digbandha también tiene la función adicional de ordenamiento del espacio mágico.

Establecer un círculo mágico de protección en las operaciones de evocación e invocación es muy importante, pues en el caso de no hacerlo, el mago se vería expuesto al contacto con cualquier tipo de entidad extraña, o incluso contraria, a la naturaleza de la operación mágica.

El proceso de la invocación es el siguiente:

1 Evocación del Dios o Diosa a través del Gayatri Mantra correspondiente (idealmente, muchos no tienen Gayatri, aunque si los principales).

2 Identificación con el Dios o Diosa a través de Nyasa, colocación del Mantra o vibración energética particular del Dios o Diosa en distintos centros de conciencia corporal del sadhaka. Normalmente aquí tiene especial importancia el Bija-Mantra o Mantra-Semilla, que es como el “código genético” del dios o diosa.

3 Unidad con el Dios o Diosa a través de la visualización de su imagen de meditación, Yantra o Mandala, y la recitación continuada de su Mantra.

Una vez alcanzado el punto 3, el mago tantrico tiene seis posibilidades:

1 Totalmente identificado con el Dios o Diosa, hablar dando oráculos. Este es un fenómeno similar a la posesión del Vodou o de las entidades de otras religiones afro-americanas, que “montan a sus hijos”. Aunque es un campo muy desconocido dentro del Tantrismo, está bastante bien documentado en varias obras, sobre todo del fenómeno en Bengala.

2 Bendecir a otros, iniciarles o consagrarles (de hecho, el o la que inicia debería identificarse primero totalmente con el Dios o Diosa).

3 Ordenar, con la autoridad del Dios o Diosa, a otra entidad inferior para que realice una tarea encomendada. Aquí entramos en el campo de la evocación, y es recomendable que la entidad evocada tenga una conexión directamente subordinada a la deidad invocada. Por ejemplo, identificarse con la diosa Kali para después evocar a cualquier entidad subordinada a la Diosa Kali presente en el Kali Yantra, como una Nitya Devi, Matrika, Dikpala, etc,...

4 “Transmutar” una sustancia (alimento, bebida) con la influencia espiritual del Dios o Diosa para después consumirla, el sadhaka u otros presentes, y ser transformados alquímicamente, absorbiendo las cualidades divinas de la entidad. En este punto es igualmente aconsejable que la sustancia esté en armonía con el Dios o Diosa (por ejemplo, dulces para Ganesha, licor fuerte y carne para Bhairava o Kali Devi, etc,...). Así mismo, el sadhaka debe elevar el platillo, cuenco, copa, etc,... con la sustancia a consagrar, delante de la imagen o yantra, ondeándolo en círculos en sentido horario, esperando el momento en que sienta que ha sido recibido por el Dios o Diosa y que ha transmitido su influencia en el sacramento. Después el sadhaka lo consumirá de manera reverente.

5 Transmitir la influencia espiritual invocada a un talismán, Yantra, etc,... para que esté disponible en todo momento.

6 Consagrar instrumentos usados en los rituales, magia y brujería tantricos.



En la tercera parte, entraremos en el campo de la Evocación. Continuará....